Licencia para escribir

Si el tiempo no dice las cosas que deja pasar...éstas aparecerán en un fulgor destellante de una mañana imprecisa. Si las cosas que pasan no son dichas por el tiempo...éstas gritarán en cada rincón de un lujar lejano, impensado. Por eso escribimos...por eso cantamos...todas mis personas en mi...para no olvidar...para perdonar...para no perder la libertad.

Por Sole

lunes, 14 de septiembre de 2009

Estarás en lugares conocidos,
intentando no pensar que me alejaste.
Hablarás de lo que conoces,
divagando en nuestras charlas.
Recordaras que había alguien esperándote en algún lugar que ya olvidaste para no pensar que donde estas no sos feliz.
Yo, estoy acá esperando, antes que salga el sol y nuevamente el día te demuestre que no perteneces a donde crees.

Por Sole

lunes, 4 de mayo de 2009

Cerca de un adiós

Un espacio abreviado para nosotros,
un adiós que no entendemos,
ni preguntamos.

Ese espacio que aún hoy, lejano,
se nos viene encima,
imaginamos.

Lento, se va yendo, hasta desparecer.
En autismo absoluto, no regresa, ni voltea.

Que sigue? Un nuevo camino…
Un desierto, un desierto y un tiempo que se escapan.


Por Sole

sábado, 11 de abril de 2009

BUSCAR

No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

Alejandra Pizarnik

sábado, 4 de abril de 2009

Las palabras que una vez te escribí

Las palabras que una vez te escribí se fueron, no lo comprendes.
Las estaciones pasaron aprisa y quedamos así, inmóviles, como quien no tiene que decir.
Y yo no tengo que decir, ya no quiero,
quiero volar
Pero vos hoy querés hablar.


Por Sole

miércoles, 4 de marzo de 2009

Que es Soledad

En este desorden de habitación,
mi pensar te insiste.
Me detengo en cada detalle de tu voz.
Admiro cada gesto que recuerdo,
cada caricia que se acercó alguna vez a ser real.

¿Qué es realidad?
¿ese beso que me diste?
¿o todos los que desee?

Ante esta lluvia,
mi imaginación te insiste.
Me detengo ante mi estúpida locura.
Admito tu forma de alejarte,
tu forma de dejarme en el vacío.

Surge crudamente el
espanto
¿Qué es lo que grita en mi?
¿Qué es soledad?


Por Sole

jueves, 26 de febrero de 2009

Suelto tu mano y camino
quizas,
alguna extremidad de mi cuerpo,
acompañe lo largo del mundo.

Por Sole
No es acá
pero lo siento cerca,
invadiendo, rompiendo,
rasgando cada una de mis ropas.
Inevitable, al fin, pude ver mi desnudez.

Por Sole

martes, 10 de febrero de 2009

Arterias estallan en límpidos sonidos de odio,
que resuenan en luces descascaradas y
tenebrosas excusas, al pie de un adiós.

Este sentido que se hace sinsentido
ante un rostro que no recuerdo bien
pero evoco...

Providencia resulta en ansias de amar;
y una luna absurda corteja la ilusión
que sigo torturando por una mísera estupidez

Por Sole

domingo, 18 de enero de 2009

Verde Paraiso

extraña que fui
cuando vecina de lejanas luces
atesoraba palabras muy puras
para crear nuevos silencios

Alejandra Pizarnik
… del mundo

No hay camino que olvidar,
entre pasos errados,
reaparece su historia
y su gente.

Tristeza del lugar
que se hace propia
que se hace mía

Si el camino se olvida,
una mancha agria
y una inspiración marcada
lo imaginan, al camino,

Tristeza vuelve
y se hace mia
y me lleva…
a esperarte.

Por Sole

viernes, 19 de septiembre de 2008

Si no soy, soy

Soy este saco de palabras profanadas
En mis ojos veo dos ciudades que duermen

Soy este sin nombre que consume humos ajenos
En mi grueso punto final, termina el camino

Sigo de cerca la escalera hacia un umbral lejano
Hacia un yo caricaturizado

Soy este sin fin de estelas organizadas en el cielo
No para quedarme.

Soy miseria. No soy.
Soy, si no soy.

Por Sole
si tan solo aprendieras a escucharme llorar
te darías cuenta que no estas solo

si tan solo te animaras a verme frágil
entenderías que me escondo de tu oscuridad

si tan solo se tratara de entender,
siempre estaríamos juntos

y al final del cuento,
estamos solos.

Por Sole

sábado, 28 de junio de 2008

L

Aún quedan tus ojos por abrir, niño
una ilusión por despertar serás,
en un frío invierno que acecha hoy.

Niño de hambre y celo que no oigo tus lamentos,
callada estoy en mis ilusiones, escondida entre telas,
y cuando por fin despiertes, te habre de cobijar.

Vete ahora, niño,
el mundo, te está por alcanzar.
Salva tu espejismo de infancia.

Y adivina un nuevo camino,
que el mundo te está por alcanzar.

Por Sole

jueves, 26 de junio de 2008

Libertad entre pantanos

¿que si nos callan?
habra un vínculo (vehículo) a nuestra voz.
¿Tantas lágrimas por nada?
un pueblo se alza con una sola palabra.
un lenguaje que no entienden...pero escuchan,
y los inquieta.

Un camino que se decubre de una vez
y para siempre.

¿que si nos matan?
las tumbas se alzan aún en ausencia

Libertad entre pantanos...eso es nuestro tiempo.
Libertad entre laureles...ese es nuestro himno.

Por Sole

lunes, 16 de junio de 2008

20

dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe

A. Pizarnik

viernes, 23 de mayo de 2008

HORIZONTALES - VERTICALES

HORIZONTALES - VERTICALES

Tenía uno en cada rincón del caserón de Pasco, donde vivía solo hacía ya dos años; su amante y esposa lo había abandonado de manera abrupta.
Se negaba a deshacerse de ellos o guardarlos en el entrepiso, no sea que por las noches no concilie el sueño extrañándolos. No solo los acumulaba; todos los días jueves en lo de Isidro adquiría alguno nuevo. Y que feliz se lo veía caminar al volver a casa con uno bajo el brazo; salía con el termo y el mate al porche y exhibía su nueva adquisición con gran orgullo.
Pasaba incontables horas con ellos y los usaba hasta el hartazgo, les ponía nombres y los recordaba todos.
Abría la heladera para sacar la leche y que sorpresa al encontrar uno sobre el queso fresco, olvidaba la cena y lo sacaba con cuidado, exponerlo a semejante cambio de temperatura lo podría arruinar.
Al dar las once se duchaba con extrema rapidez, no quería perder ni un minuto de su valioso tiempo, ansiaba usarlos una vez más. Al recostarse encendía el velador, se ponía los lentes de ver y abría el cajón. Allí, sobre la foto más valiosa (él con el primero de ellos), había otro, y otra vez a dormirse tarde.
Sus vecinos no recordaban cuando había comenzado todo, desde siempre pensaban así al hombre del caserón, aún los habitantes más ancianos, quienes habían vivido toda su vida en Pasco.
Más de una vez, sus vecinas solteras intentaron acercarse. Le regalaban tortas, masitas, preparados alcohólicos. Él, aceptaba de mala gana pensando en aquel que lo esperaba sobre el sofá, estaba muy ocupado como para fijarse en ellas. Las mujeres desilusionadas lo visitaban tarde tras tarde, sin lograr acaparar su atención. Le tocaban el timbre, él las atendía y las escuchaba sin hacerles caso, pues en esos momentos observaba el jardín delantero ansiando usar aquel que se había escapado hacia el césped.
Los hombres de familia del lugar en varias ocasiones se acercaban hasta el caserón para invitarlo al fútbol o al asado del domingo; sin ademán de simpatía él negaba con la cabeza y les cerraba la puerta en la cara con apuro, no quería dejar a ninguno de ellos sin su atención incondicional.
Pasaban los meses y la situación no cambiaba para los vecinos de Pasco, el pánico lentamente se iba apoderando de ellos. Las primeras víctimas fueron las mujeres solteras, que con un dejo de frustración se convencieron de que al hombre del caserón lo había poseído una secta que castraba a sus miembros con el fin de que la especie humana, maldita por naturaleza, no se reprodujera. Los chismes tergiversados llegaron a los padres de familia del lugar, ellos aseguraban que el hombre actuaba de esa manera porque atacaría a todo el pueblo para lavarles el cerebro y hacerlos parte de esa secta mortal.
Entre todos los vecinos creció "La Comunidad Vecinal" que optaba por proteger y cuidar al buen ciudadano; y gracias a esta organización, nadie salía solo por las calles y las casas estaban vigiladas durante todo el día.
El miedo se propagó hasta llegar a los niños, no querían salir a jugar a la plaza y comentaban entre ellos que el hombre de la bolsa había llegado para llevarse a todos los malos alumnos. Entonces, se pasaban el día entero haciendo tareas y estudiando.
En la Iglesia del pueblo se dictaban conferencias acerca de la purificación del alma y el exorcismo. La actividad comercial relacionada con el esoterismo había crecido de forma abismal en los últimos meses.
Al llegarle la noticia a Isidro, no tuvo más remedio que cerrar el local hasta nuevo aviso. Y llegado el tercer jueves del cierre, el hombre del Caserón ya no podía soportar volver a casa sin uno nuevo, debía ser así, no podían las cosas cambiar. Desesperado, llorando y babeando se dirigió a la casa del mismo Isidro y con tres golpes hizo retumbar la puerta. Isidro un poco dormido y sin comprender lo que sucedía, abrió la puerta y grande fue su asombro cuando vio al diablo en persona llorando y babeando parado en su portal. Enseguida intentó cerrarle la puerta en la cara, pero el hombre del caserón fue más rápido, de un empujón derribo a Isidro y abrió la puerta de par en par. Semejante ruido hizo que los vecinos comunitarios asomaran por las ventanas. Al darse cuenta de la situación, fueron todos a casa de Isidro con palos, ollas, sartenes y cuchillos. En una mala pasada agresiva, el hombre del caserón quedo tirado en el suelo, apenas pudiendo hablar de lastimado que estaba.
Entre el griterío y el tumulto se hizo un silencio y los vecinos miraron al pobre hombre, tendido moribundo en el suelo, intentando hablar. Entonces callaron y escucharon lo último que el hombre diablo pudo decir:
- yo solo quería otro, quería otro crucigrama.-

Por Sole